Oprimidas, liberadas renacidas.
En 1955, a miles de esposas, madres y amas de casa les salieron alas, escamas y garras y alzaron el vuelo para no volver. Pero ¿por qué algunas, como la adorada tía de Alex, se transformaron y otras, como su madre, no? A Alex le gustaría saberlo, pero nadie va a explicarle nada. El tema es tabú.
Obligada a guardar silencio, Alex debe enfrentarse a las consecuencias de este suceso extraordinario: una madre más protectora que nunca, un padre cada vez más ausente, la molesta insistencia en asegurar que su tía y el resto de mujeres convertidas en dragones jamás existieron, y una prima a la que adora, Bea, peligrosamente obsesionada con esas criaturas prohibidas...
Reseña
Para comenzar me gustaría decir que a mí personalmente no me parecía un libro de fantasía cuando comencé a leerlo, pero a medida que avanzaba si percibí esos momentos de fantasía.
La historia se desarrolla en los años 50, cuando las mujeres estaban subyugadas a lo que los hombres decidiesen.
A través de Alex, un personaje con fuerza, vamos a ir descubriendo la complejidad de un mundo en el cual se obligaba a callar a las mujeres; junto a ella podemos encontrar a su prima Bea, y ambas estarán unidas a lo largo de toda la novela, descubriendo lo que es la soledad, el dolor y también algo de esperanza.
Los personajes que aparecen son complejos y bien desarrollados
El libro está lleno de simbolismos realzando el empoderamiento, el dolor, el trauma generacional y la memoria colectiva.
El estilo de la autora es lírico y evocador, mezclando realismo mágico con hechos históricos alternativos, porque se basa en documentos ficticios que nos proporcionan una visión amplia y multifacética de lo que fue la Dragonización Masiva desde un punto de vista científico y social. Nos va a permitir analizar el feminismo y la sociedad de esa época y cómo se tratan los acontecimientos importantes de esos momentos, los cuales los hombres trataban de ocultar.

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